“Dame por 20 Pesos” la libretita y los almacenes de barrio ganan protagonismo.

En épocas de crisis, los almacenes del barrio comienzan a tomar más protagonismo. Es que le cuesta más al vecino hacer grandes compras en los supermercados, por lo que prefiere adquirir sólo lo necesario de forma fraccionada.

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Es en estas situaciones cuando se escucha más que nunca el “dame queso por 20, dos papas y una cebolla”, y cada moneda se vuelve importante para llegar a cubrir lo requerido.
En muchos comercios barriales utilizan la metodología de vender todo suelto: jabón en polvo, arroz, fideos son algunos ejemplos. Es una manera también de poner en circulación mercadería que en grandes cantidades a veces se hace más complejo vender.
Y en esa instancia, aparece un aliado, que a la vez es un arma de doble filo: la libreta almacenera.
Desde los comercios indican que hay cierta resistencia a su utilización, pero que es la única forma de vender. No obstante, el “comprar a crédito” sólo lo utilizan con los vecinos más conocidos.
El presidente de la Cooperativa de Almaceneros de Posadas, Ismael Ortigoza, se refirió en diálogo con El Territorio al panorama actual y admitió que hubo una pequeña reactivación, aunque distinguió que se trabaja mucho para poder salir adelante.
“Creo que el vecino está eligiendo un poco más el almacén, pero también nosotros le damos muchas ofertas para que nos elijan, para que haya también movimiento de dinero”, resaltó el vendedor.
Todos por igual
Ortigoza detalló que hoy en día no se notan tanto las divisiones entre clases sociales a la hora de comprar.
“A nuestra cooperativa llegan pobres y ricos, antes solamente veíamos gente de la periferia y hoy llegan personas en potentes autos a comprar los alimentos de forma fraccionada”, manifestó.
En ese sentido, explicó que la mayoría compra lo que va a consumir en el día, muchos de ellos en paquetes sueltos.
“Nosotros al paquete de arroz de cinco kilos por ejemplo lo dividimos en bolsas más chicas y vendemos suelto, es lo que más se llevan los compradores”, especificó.
Destacó que en esa línea, “hacemos malabares para atraer a los compradores, tratando de no aumentar tanto y brindar distintas posibilidades”.
“Vender cosas sueltas es una gran idea porque la gente no tiene que comprar de más, compra lo justo que necesita y por eso elige el almacén antes que el supermercado, donde está obligado a llevarse el paquete entero”, añadió.

La libreta
Además del efectivo y la tarjeta, los almacenes tienen otra forma de pago, que es la libreta.

No se aplica a todos los clientes, sólo a los de confianza, pero es una opción más que ofrecen los pequeños negocios.
“Siempre estuvo la libreta, aunque no se utilizaba tanto, la gente prefería pagar en el momento. Pero ahora se empieza a ver nuevamente que piden fiado, nosotros le damos sólo a la gente que conocemos, que sean vecinos fijos, nada de inquilinos porque muchos ya se fueron y nos dejaron largas listas sin pagar”, lamentó Ortigoza.
Según dijo, los consumidores cuentan que otra forma de pasar la crisis es resignar las marcas en busca de precios. Así se privilegian las ofertas en los productos de primera necesidad. En ese marco, las terceras marcas comienzan a tomar más protagonismo.
“La marca dejó de existir, ahora la gente lleva lo que es más barato y fraccionado”, ratificó Ortigoza.

Habría recuperación recién en 2019
El consumo masivo caerá 1,2% interanual en 2018, y recién podría recuperarse en el segundo trimestre de 2019, de acuerdo con un informe elaborado por las consultoras Kantar Worldpanel y Ecolatina.

Según ese trabajo, el consumo masivo cerró con un crecimiento inferior al 1 por ciento en el primer semestre del año en comparación con igual período del año pasado, pero para el tercer y cuarto trimestre se proyectan caídas, de 2,7 y 3,1 por ciento respectivamente.
“Recién en el segundo trimestre de 2019 podríamos ver indicadores positivos, pero dependerá esencialmente de dos factores: que la economía vuelva a crecer -impulsada en un principio por el campo, si la cosecha es favorable- y que la inflación se desacelere y permita algo de recuperación en el salario real”, estimó el reporte.

Salarios e inflación
“La proyección del año se ve afectada principalmente por la caída del salario en términos reales -crecen debajo de la inflación-, y su fuerte impacto en la base de la pirámide”, sostuvo el director comercial de Kantar, Federico Filipponi.

Según el directivo, “en los últimos cinco años, siempre que el salario perdió poder de compra el consumo masivo se vio inmediatamente afectado”.
“Pensemos en un hogar de nivel bajo inferior -el nivel más bajo, 17 por ciento de los hogares argentinos- que destina el 57 por ciento de su ingreso a consumo masivo: si sus ingresos crecen debajo de la inflación, su único camino es consumir menos productos básicos”, añadió.
Por su parte, el economista jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, agregó: “La proyección empeoró por el significativo deterioro del contexto macroeconómico. Al salto cambiario y de las tasas de interés, le siguió la aceleración de la inflación y el ingreso a una recesión que va a durar por lo menos hasta comienzos de 2019”.
“En términos de poder adquisitivo, la reapertura de paritarias evita un escenario de fuerte caída del salario real en el sector privado formal, pero no en el sector público nacional. Las perspectivas de creación de empleo son magras y hay riesgo de pérdidas de puestos de trabajo en algunas actividades”, enfatizó.
Fuente: El Territorio

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